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domingo, 31 de agosto de 2008

2 A veces las mamás no tienen siempre la razón ... De como conocí a un Angel... y encima.. Custodio.



Quiero recalcar algo muy importante, no soy ni era años atrás la gran cosa, no era ni soy el mujeron que nunca quise ser, simplemente era y soy una mujer sencilla, fea, desaliñada, con apariencia de tranquila, y muy seria. En sí, esa es la imagen que quiero proyectar, pero que en realidad no es asi :S

Corría el verano del noventa y cuatro, estaba por cumplir dieciséis años y por concluir el colegio fiscal que nunca me gustó. Escuchaba la radio como casi siempre, en mi intento por sentirme acompañada, pues debido a mi aspecto, no tenia muchas amigas (a pesar que estudie en colegio de mujeres) ni mucho menos amigos (repito, era algo antisociable) y cambiaba constantemente de emisora para poder encontrar algo con que entretenerme, tenia el teléfono a la mano, y de un programa radial de las noches, de esos que te buscaban pareja sea como sea, pude apuntar nombres, teléfonos de personas que como yo buscaban quizá a su alma gemela (¿cómo encontrar y definir quién sería esa persona especial en tu vida con tan solo escucharla al aire diez segundos y saber de ella su voz y un frío número?), ilusa -pienso ahora que pequé de crédula- pero en fin, como culparme! Tenía casi dieciséis años, y casi ninguna experiencia en cuestiones del amor, pareja, besos, caricias, ni nada parecido. Escuchaba este programa, en parte para reírme de algunos hombres ya desesperados por dar datos de ellos que nadie les había preguntado (“Calzo cuarenta y tres y los pantalones me quedan ajustados por la parte del cierre”), y también, -para que negarlo- deleitarme imaginando a los chicos que llamaban, y que les notaba alguna pizca de interesante, apuntando números y datos que solo llenaban un viejo cuaderno, pues nunca me di la valentía de poder llamar, mucho menos interrelacionarme con alguien que ni conocía.

Primero de Octubre: me quedé sola en casa, intentaré llamar, aunque deberá esta ocupado ese número, casi todos llaman en viernes, curiosamente a la primera marcada entró mi llamada.

Mujer joven y educada da lecciones en privado – No! No dije eso, solo recordé la canción de Locomia “Everybody need somebody”- Mi nombre, mis hobbies, mi color favorito y ya esta. Cuestión rara que no me hayan preguntado mi edad -cosa que en esas alturas era importante porque aun era menor- Pues bien, recibí llamadas de zapateros, de vigilantes, de chicos maduros que al llamarme y saber mi edad, optaban por colgar el teléfono sin ninguna explicación.

Ya decepcionada de que no hubiera servido de nada mi única llamada a ese programa, seguía escuchándolo para entretenerme un poco sin esperanza de ya encontrar a alguien especial, tan solo me reía de cómo vendían su pan. Y de un momento a otro, así de inesperado, llama alguien diciendo: “escuche a una tal Lisett, me dieron mal su teléfono por interno y no pude contactarla, por favor denme su número nuevamente”. Mis ojos se pusieron cuadrados, alguien me había estado buscando desde ya semanas y no me encontraba, y seguía insistiendo, (ojala no sea otro vigilante, pensé). El conductor del programa le dijo que era mejor que él deje su número telefónico al aire entonces, quizá, esa tal Lisett podría llamarlo; mi emoción fue tal que no dude en llamarlo. Ángel Custodio su nombre, rarísimo, pensé que me bromeaba, pero al ver su Documento de Identidad comprobé que era cierto. Ángel y yo hablamos por teléfono todas las noches de los siguientes dos meses, aproximadamente de cuatro a seis horas. Y, es que en esos tiempos aun no existía robofonica y las llamadas no costaban lo que ahora -con un rin de veinte centavos podías hablar cinco minutos, ahora con una moneda de cincuenta centavos, hablas dos minutos cuarenta y cinco segundos- cuestiones de tiempos y de la beata globalización .

Un día de Abril, corría a matricularme en mi último año escolar y tuve un accidente de tránsito que me tuvo de reposo casi un mes, pues tuve una contusión en la cabeza. Ángel se enteró por medio de mi madre, y pidió mi dirección para visitarme, (¿qué? ¡No! No podría ser, yo estaba mal de salud, gorda, con el cabello cortisímo, y aun no sabia de las magias del maquillaje, ¿como podría verme él así? ) Mas insistió tanto que lo tenia dos días después tocando mi puerta.

Me asomé por la ventana, estaban dos chicos allí, uno de ellos bajito con cabello ondulado (se había hecho el permanente, clarísimo se notaba), con un ramito de rosas en la mano; el otro, alto, delgado, trigueño, cabello ondulado naturalmente, con una casaca grande, muy bien lo recuerdo. El primero se presento como Ángel, mucho gusto le dije, “él es mi amigo”, me dijo señalándome al joven alto. Muchísimo gusto… realmente siempre me gustaron los hombres de cabellos ondulados, altos, delgados, de grandes ojos… ese amigo estaba muy bien… pasaron a mi sala, Ángel me dio las rosas y me conversaba de tantas cosas, mientras que el su amigo me miraba sin hablar nada. De un momento a otro me dice que tiene que irse y que si se puede quedar su amigo, bueno… no hay problema… (Me pareció por demás rarísimo, tuve temor, pero mamá estaba en la cocina y no me pasaría nada). Después de un rato, el joven que se quedó me dice: “disculpa Lisett, yo soy Ángel, solo que te quería probar, el que se fue es mi amigo del trabajo, me quiso ayudar en esto, es que realmente quería ver tu reacción frente a él, para examinarte mejor y ver si las apariencias te importan o no”. Sorprendida lo miré, y nuevamente nos presentamos. De su casaca sacó un peluche hermoso, fue la primera vez que me pasaba algo así, con tan solo mirarnos supimos que estábamos enamorados, claro que no lo dijimos, pero tiempo después no podíamos despegarnos el uno del otro.

Esta relación fue muy especial, pues él vivía en Ica, y pocas veces estaba en Lima. Mi madre adoraba a este Ángel (él alguna vez me dijo: “las madres saben lo que mejor les conviene a sus hijas”… no, no es cierto) él le enviaba uvas, dulces y otras cosas de allá. Me llegaban muchas veces ramos de rosas, cartas con fotos, dedicatorias empalagosas, más no estaba cien por ciento segura de él, no se realmente los motivos pero comencé a alejarme poco a poco, y he allí que comenzaron los problemas… mi enamorado se estaba obsesionando conmigo.

La verdad que era muy difícil el dejarlo, el decirle “ya no quiero nada contigo, just still be friends!”… Ángel siempre fue muy lindo conmigo, y eso no daba motivos para el fin. Lo quise mucho, pero me atormentaba su obsesión por no dejar esta relación que se venia rompiendo poco a poco. Recuerdo que una vez, al insinuarle mis intenciones me dijo: “acabarás conmigo, pero yo nunca acabaré contigo. Sin saberlo, todas sus actitudes, llamadas y frases fueron abriendo cerco alrededor de mi corazón con respecto a él.

Al mismo tiempo, asistía todos los domingos a la Iglesia. Allí siempre tuve amigos menores que yo, me encantaba ir con ellos por todos lados y poder hablar de cosas en común. Hasta que de repente apareció un joven en mi clase…. mmm… ¿Quien sería? Su nombre: Hiro, así de simple y a la vez complejo. Tenía mi edad y sus ojitos chinitos provocaron un temblor en la enredadera de cosas que era mi cabeza en ese momento.

Mientras Ángel me atiborraba de celos y cuestionamientos, Hiro me alegraba los días con su inocencia y afán por descubrir cosas (él acababa de llegar del oriente, y Lima le resultaba una experiencia fascinante).

Poco a poco, Hiro y yo fuimos envolviéndonos en una especie de relación muy fuerte, que no era amistad, que no era amor, más involucraba muchos aspectos de nuestras vidas, que eran comunes, que eran raras; siempre sobraban motivos para reunirnos, hablar y caminar.

Atada a una relación ya infructífera, ideaba diariamente formas de cómo podría terminar algo que solo se sujetaba de recuerdos por mi parte, y de amor enfermizo por su parte, desmotivándome cada vez más, sin saber que hacer.

Más un día, de la manera cobarde que siempre usé, de decir las cosas por papelitos y no de frente, envíe una carta a Ica finiquitando esto al fin.

Ya liberada, pude profundizar más mi “amistad” con Hiro, pero éste no se atrevía a decirme absolutamente nada, entonces jugaba entre alguien que me quería a su lado a pesar de todo, y alguien que no se decidía a nada conmigo, pero que en sus ojos veía tantas cosas que nunca pude descifrar.

Ángel siguió insistiendo por mucho tiempo, yo caí muchas veces, aunque confieso que actuaba de pura pena, sentía lástima de verlo allí frente a mí preguntándose que fue lo que hizo mal, y proclamando que me amaba a pesar de todo; mamá siempre me dijo, “no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti, recuerda: todo lo que él llora ahora, tú lo harás después y con mucha mas fuerza”.


Lo último que recuerdo de él es una fría mirada y una rara llamada. Estudié por seis años en Chorrillos, y contando ya veintidós años y cursando el cuarto año de derecho, me dirigía como todos los días a mi casa, y al mirar de casualidad al copiloto del chofer de la couster en la que me transportaba, vi una delgada figura, volteo me sonrió, pagó mi pasaje y se bajo del auto. Tuve una sensación extraña, que se acentuó al recibir días después una llamada (según Ángel podría olvidarse todas las cosas, pero nunca se olvidaría de mi número telefónico) comentándome de una manera desinteresada que ayer me vio salir de mi Universidad con un grupo de amigas y que el color negro me quedaba muy bien. Asustada respondí cualquier cosa, y sin importarle me confesó que tenía alquilado un departamento en la cuadra siguiente de mi Universidad y que a veces me observaba desde lejos. Esa imagen me quedó de él, hombre obsesionado, quizá enamorado, pero algo perturbado.


miércoles, 27 de agosto de 2008

2 Una propuesta Indecente (por ahora... xD)



En estos dias que he estado de un lugar para otro... he pasado varias veces por la Tomas Marsano.. y oh! sorpresa! en la cuadra 37, veo que han abierto una sucursal del famosisimo Hollywood suites xD.. traaaaaaduccion: un telo :P

Telo recontra conocido en las épocas de la universidad... porque hasta en canal 5 aparecian reportajes porque cada cuarto lo han "ambientado" para que sea de acuerdo a cualquier actor de Hollywood, es realmente alucinante porque entras y en la puerta de cada cuarto hay una estrella dorada (mismo camerino) con el nombre del actor en letras doradas abajito de la estrella... lo mas alucinante es estar dentro... recuerdo haber ido a la suite Silvester Stallonne y habian posters de este patita en Rambo y en sus otras peliculas... osea... jelooooouu!! como piensas hacerlo cuando te mira con cara de malo el susodicho actor...

Habré ido un par de veces, con mi miope pelucon, a la principal que esta en la Marina, pero como ya narre anteriormente... aunke no hicimos nunca nada.. nos la pasamos de la pm! ... porque si bien es cierto (ahora que busco en google alguna imagen.. aparece cada rukita que se anuncia en este telo de la Marina.. guaj!) el telo ta hecho pa eso, pues tambien habia un jacuzzi... un baño ekipadazo (con secadora de cabello -yeah!-) y un minibar con unos chocolates... mmm!!! y sus respectivas cuzqueñas bien heladas.... ay miope pelucon! debiste de estar bien aguantado en esas epocas.. .porque gastar tanto para nada... pero en fin.. como tu mismo me dices... lo que importa es que conservamos nuestra amistad.. y no quedamos como los ex que se odian a morir.

Recuerdo de ese telo de la Marina, metida en el jacuzzi con mi ropa interior puesta (WTF! aparecia en mi casa con mi bolsita de ropa mojada.. que roche!!! menos mal que mi mamita que siempre se hizo la loca no se dio cuenta xD) mientras mi miope pelucon veia tele tomando su chelita... alucinantes esas conversaciones desde el jacuzzi... "oe pasame la toalla y quedate alli no ma...!! ni se te ocurra entrar nooo!!!!" ay miope pelucon de veras que la pasabamos bien eh! ... aunque la gente nos mirara con cara de "hay esta juventud pervertida" cuando saliamos cogidos de las manos, y nosotros nos mataramos de la risa, ay si supieran! deciamos... quien michi nos va a creer que no haciamos nada?... hasta ahora, solo nosotros que pasamos por eso sabemos que fue asi.

Bueno... justo ayer en el messenger me lo encontré... (aproveche para pedirle permiso para publicar a su viejo pantalon de cuero que lo tenia por alli guardado y ya lo publique) y le comento... Viste que han abierto una sucursal del Hollywood en Tomas Marsano? y él.. entre alucinado y emocionado me responde ah siiiiiiiiiiii??? vas a ir? y yo si, ya le dije a mi medio limon para ir, pero me ha dicho que cuando baje de peso (PLOP!) y él me dice yo no te diria eso.. vamos? ... WTF!!!! y comenze con mi discertación favorita, de como una mujer casada ya no puede ir a un telo, de que si bien es cierto que la pasamos (tiempo pasado) bien en su momento, pues ahora simplemente no se puede.

Y, menos mal que mi miope pelucon siempre me ha entendido y nunca me ha mandado a la m, ni mucho menos me ha dejado de hablar por estas cosas, simplemente ha dicho su clasico lo entiendo, no te preocupes, y seguimos hablando como si nada hubiera pasado.


PD: se que pensaran que soy una especie de maniaca sexual o algo asi por hablar tanto de telarañas, pero solo son cosas que me pasaron... soy la chica mas santa que pueden imaginar xD

martes, 26 de agosto de 2008

2 Aquel Viejo Pantalón de Cuero


Esta foto la puse con cariño.. pues a él le fascina John Lennon y ademas se parecen un poco xD



Mi querido miope pelucon, escribe desde que estamos en la universidad... es un don que lo hace mas especial de lo que ya es... me tomé el privilegio de tomar uno de sus escritos para poder compartirlo con Ustedes, antes que nada gracias a Guillermo por el permiso.

Fue un sábado cuando en casa de mi enamorada viendo la televisión, me hizo un comentario acerca de lo “gastada” que estaba la casaca que tenia puesta. Le dije que no entendía su comentario (como casi todos los comentarios indirectos que me hace), y me recalcó que mi casaca que en sus años mozos era negrita y brillosa, ya se había vuelto de un color simplemente negro.
Me defendí que aquella casaca me había costado un ojo de la cara y que no me la había puesto hace tiempo, además así esté vieja me sentía cómodo con ella.



Refutó que la use de diario o que simplemente la done a alguna parroquia, pero que ya no me la ponga para salir.
Me quedé callado, estaba incomodo por su “sugerencia”. Entonces, dije que siempre me sentí cómodo con ella y que no me desagradaba la idea de usar alguna vez sólo ropas viejas. Incluso ironicé explicándole que todo lo que espero de la ropa es que sea suave, que no raspe, que abrigue y que perdure con el tiempo. Si cumple esos requisitos, puedo ponerme cualquier cosa, incluso si tiene huecos, mejor aun si tiene huecos.


Ahora la enojada era ella. Se hizo un silencio inescrutable, que sólo fue interrumpido por su bostezo y eso significaba que me tenia que ir.


Al llegar a mi casa, abrí el closet, revisé y tiré a la cama camisas y polos viejos, que me agradaban. Encontrando, el polito negro de Lennon, adoro ese trapo, pensé. La camisa roja de botones blancos y ralas líneas negritas que ya casi ni se notan, pero me sigue agradando, aunque ya ni me lo pongo. Entonces fue cuando sucedió, estaba ahí entre los jeans, y pantalones de vestir. Era ella, la de cuero, aquel viejo pantalón de cuero. Lo agarré, lo descolgué y lo extendí. Lo extraño era que estaba igual de negrita, con los bolsillos gastados, pero sin rastros de humedad, ni hongos que se impregnan por el tiempo.


Aquel viejo pantalón de cuero tiene ya siete años y cinco desde la última vez que me lo puse.
Recuerdo que fue en el cumpleaños de una muy querida y vieja amiga, realizado en la vieja discoteca Tropical, donde salseros futbolistas quimbosos y borrachuzos se reunían para cimbrear las caderas con alguna vedette de moda.
Fui con mis amigos forajidos a ese evento, luciendo encuerado (casaca y pantalón de cuero), dispuesto a reunirme con la promo para bailar hasta decir basta. En aquellos años universitarios iba a las fiestas y/o reuniones alimentándome sólo de hierbas mágico orgánicas y una dosis doble de cerveza fría. Aquella noche bailé con la agasajada y con una vieja amiga alocada, atreviéndose a pasar sus manos por todos los rincones de mi pantalón de cuero, en un gesto que la enaltece.
A pesar de que aquel tono termino en una gresca callejera, cayendo herido incluso el administrador del local (recuerden que estábamos en La Victoria), gracias al señor no nos pasó nada y continuamos la juerga lejos de allí.


Han pasado cinco años y desde aquella ocasión nunca más volví a ponerme aquel viejo pantalón de cuero. A pesar de estar en la intimidad de mi habitación, no me atrevía a probármelo otra vez, sólo lo quedé contemplando y admirando, luego lo doblé bonito y colgué junto con mi casaca, como se cuelgan los uniformes de guerra. Pues ese fue mi uniforme de mil batallas, de juergas, de amistades intimas que se fueron desapareciendo con el tiempo, del fragor de las noches limeñas.
No sé si alguna vez me atreveré a vestir aquel uniforme, pero si lo hago no se rían, please. Pero lo que nunca haré ni me atreveré es vestirme así para ella.

sábado, 26 de julio de 2008

1 Los recuerdos de un hombre no son los mismos de los de una mujer...


Hace algunos dias hablaba con Guillermo (dicese del ex que aun es tu amigo y que mientras estuvieron juntos fueron mas amigos que nada) mi pareja en mi ultimo año en la Universidad.


Estuvimos recordando algunas cosas, debido a que nuestra Universidad fue bombardeada en estos dias por motivo de Florcita, Monica Cabrejos y Maribel Velarde (No niego que carpetas mas alla de la mia a veces se sentaba Lucy Cabrera, y que muchas veces hubieron fiestas en la Universidad en las que me chocaba con Mariella Zanetti)


Y fue asi, que comenzamos a recordar las veces que tenia que ir hasta su casa y partiamos hasta Chorrilos en su Susuki plateado.

Fue aqui que el comenzó a mencionarme lo "bien" que lo pasabamos juntos en esa epoca, y bueno... yo le comentaba las veces que llevaba los lentes de contacto de su mama para hacerse pasar como que los usaba, cuando lo paraba un policia, (es que mi queridisimo amigo, se habia tomado la foto del brevete con unos lentes prestados)... cosa que él ni se acordaba...

Pero lo que si me menciono fue, la vez que nos paró serenazgo de Miraflores, un dia de esos, que nos estacionabamos en el Parque de la vuelta de su casa, para "conversar" un rato....

De ese dia, yo solo recuerdo cuando puso su dulce voz y me dijo (mientras me alumbraba un sereno con su linterna) "Amor, me pasas tu DNI el Sr del Serenazgo lo quiere ver"... Me dio risa pues en esas epocas ya contabamos con 24 años y el hecho de que creyeran que yo era menor de edad ... pues era bien dificil.. ha de haber sido por la oscuridad.


Mientras yo recordaba los papelitos que nos pasabamos en clase,

El recordaba la forma de mis labios y de lo bien que yo besaba (segun él)


Mientras yo recordaba las cosas que conversabamos,

El recordaba las veces que nos escapabamos de clase.


Mientras yo recordaba las veces en su cuarto escuchando musica,

El recordaba las veces que no pudo llevarme a la cama.


Y ahora es que recuerdo porque ahora es solo mi amigo y nada mas.


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